Estas palabras casi al final de mi sesión de yoga hoy, me estremecieron. Ya casi acepto las emociones fuertísimas como parte de la clase de yoga. Allí entre sol, cantos de pájaros y exhuberante vegetación, solté la ansiedad del ser y me entregué como criatura nueva a la majestuosa creación... al universo maravilloso que nos rodea.
Eso de nacer de nuevo nos impulsa como motor nuevo tras nuevas metas e ideas...nos lleva a abrirnos a senderos nuevos que se se presentan ante nosotros. Por supuesto, todo reto desconocido conlleva una serie de miedos que debemos conquistar al paso que llevemos. Debemos armarnos de valor para vencer no solamente nuestros propios miedos, sino los miedos externos que se empeñan en hacernos llegar quienes dicen querer lo mejor para nosotros.
Y es que debemos aprender que en este renacimiento debemos enfocarnos en nosotros, en nuestras metas y nuestros planes para obtenerlas. Al hacer este reenfoque, nos ponemos como centro de nuestro propio universo, y llevamos nuestra luz interior a su desarrollo máximo. Llevamos ya demasiados días con una lluvia intensa durante todas las tardes, y quizás esto nos nuble un poco el estado anímico....lo que debemos recordar es que detrás de esa masa de nubes constante, está el sol...brillando, emitiendo luz, calor...esperando por nosotros....como hemos nacido de nuevo debemos acercarnos a la vida con la curiosidad de niño que todo lo cuestiona y con la confianza en nuestra capacidad para lograr lo que querramos hacer...sin escuchar las voces detractoras de quienes nos quieren ver fracasar...

precisamente....
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