¿Quién es éste de los espejuelitos? Van a ver que lo van a reconocer enseguida: éste es el ser que flechamos desde el primer momento. Es para el que el día no tiene suficientes horas para pasarlas junto a tí..que te llama solamente para decir que está pensando en tí. El que se queda en la playa, CEGATO, pues una ola le tumbó los espejuelos y se los llevó la marea, pero no quiere renunciar a estar a tu lado...el que se queda dormido con los espejuelos puestos y te dice que los quiere tener puestos para verte claramente cuando despierte en la mañana, el de la chulería, las adulaciones, el impulsivo, que hacía una fiesta de cualquier ocasión de estar juntos... es el que se sentía inspirado por tí, y se daba a la tarea de inventarse un cuento donde los protagonistas eran ustedes dos, y te lo hacía llegar en serie...el que se abría a uno dejando ver esa parte íntima de fortalezas y debilidades...aquél para quien eras poema, prosa precisa, una diosa, un mar abierto que quiere navegar...el que se quedaba sin palabra ante una mirada provocadora, al que sentías que podías dejar sin aliento con solamente mirarle de cierta manera....el que te dedicaba una canción, o dos, o tres, en quien pensabas al escuchar las canciones que cantas a voz en cuello en el auto, o en la ducha; por quien sientes que se han escrito las mismas...el que te hacer recordar que quizás todas esas mentirillas hollywoodenses románticas sí pueden darse en la realidad.... y la lista pudiera seguir--pero creo que ya han identificado al sujeto.
El cortejeo es como una danza de cazador y presa, donde cada quién sabe lo que quiere pero lo lleva el ritual que disfruta en la medida en que el mismo se prolonga. Entiendo que debe haber excepciones, pero...
Una vez el objetivo es alcanzado, y te conquistan...ya no se sienten en la necesidad de mantener el ritual, y ésto es altamente peligroso: vamos por distintas etapas...de negación, de coraje, algunas se resignan, otras se rebelan...El problema es que entramos al hastío, y nos decepcionamos-- y dependiendo de la relación pues uno se esfuerza más o menos...pero tiene efectos que pueden llegar a ser detrimentales. Por supuesto, en instropección muchas de nosotras nos culpamos...y de hecho-- hay muchas que suelen hacer lo mismo que estoy criticando de los hombres--pero ese es otro tema.... La relación en pareja se trabaja... no es perfecta. Los seres humanos somos criaturas imperfectas, y por tanto, tenemos que estar conscientes de que hay que trabajar equitativamente para que la relación funcione.
No es este escrito una diatriba en contra de los hombres, sino una sacudidita, o curso intensivo de que nosotras necesitamos ese nutrir del lado emocional e intelectual...pues no es que me digan que me quieren todo el tiempo...NO NO NO... necesitamos el estímulo intelectual, el campo en común sobre el que debemos edificar esa relación que tanto nos intriga y nos lleva a pensar que es posible que esa sea la que es.
Se trata de no empezar a tomar inventario del tiempo que pasan con uno versus el que pasan solos, o con los amigos... y no es estar todo el tiempo juntos, mas bien es el construir y MANTENER una relación donde no haya lugar para la duda, donde la satisfacción emocional sea tan plena que nos sintamos las personas más privilegiadas del mundo, y que en ese privilegio se despierta en nosotros el deseo de compartir esa maravillosa persona con los demás. Hay que darse espacio, porque también hay que extrañarse...pero hay que tocar base.
Y a veces en ésto de las relaciones hay que tocar fondo, y no conformarnos, y exigir en pleno aquéllo que nos merecemos, pues no debemos ser el momento al que acuden cuando tienen tiempo-- debemos ser razón de tiempo.... que el que no se ponga pa' su número pierde su lugar y luego no se puede lamentar...porque más adelante nos encontramos uno que sí es agradecido y es ése el que se lleva el premio. Y mientras tanto, añoramos los espejuelitos, la pieza musical, el poema, el cuento, la palabra, la sonrisa, el sin aliento, el jadeo íntimo mientras jura que jamás se ha sentido así, y sabes por su manera de temblar a tu lado--de lo que él no se percata--que es cierto... y sabes, y te disfrutas, hasta de cierta manera morbosamente, que si hoy no está junto a tí, sabes, SABES, que en más de una ocasión ha lamentado y hasta maldecido el que te haya dejado ir porque esa sacudida que le dabas, ninguna otra será capaz de darle...pero él en su ceguera lo dejó ir...pobrecito!
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