Friday, May 20, 2011

Levantando el alma


     Hace unos días me sacudió el "status" de una querida amiga en féisbuk--que había levantado el cuerpo, pero que el alma "no se quiere levantar"...son palabras que solamnte aquellos que han pasado por ello pueden entender. Cuando nos pesa el alma, tenemos una sensación de ruptura con el mundo exterior. Miramos nuestra vida desenvolverse ante nuestros ojos y nos parece vivir una vida ajena, pues en esa somos solo espectadores...tratamos de distanciarnos de lo que sea constituya la fuente de ese dolor que marca, que asedia, y nos lanzamos al diario vivir con el propósito de dejarnos llevar por la rutina que nos ha de adormecer los nervios de manera que no podamos sentir dolor... 
     Desaferentación, me dice un sabio que conozco...esa noción de desconexión, de que no soy yo, de que no me importa nada, de que veo el dolor que experimento pero ya he desarrollado un cuero tan grueso que aunque vea el daño no duele.
Y dicen los terapeutas que escribir ayuda a trabaja situaciones difíciles. Se supone que sea un método terapéutico. Aunque a veces yo lo veo como un tipo de expiación...tratando de purificar el alma del veneno que dejamos acumular en ella a lo largo de la trayectoria de la vida. "Vitriol" lo llama Coehlo en (el único libro de él que me gustó) Veronika decide morir. 
     Debemos tratar de ir paso a paso, perdonando nuestros propios errores como si fueran ajenos-- somos frecuentemente nuestros más duros críticos, nuestros más temibles enemigos. Debemos recuperar aquello que hemos permitido nos haya sido robado en cada tropezón de vida, y reincorporarlo a nuestra individualidad--de manera mejorada, para que así sigamos dando forma a nuestro constante evolutivo del diario vivir.
    ¿Se puede levantar a través de este proceso? Esperemos que sí...no nos queda otra. Si queremos que las cosas, la vida, nuestras situaciones sean diferentes, debemos ser el agente de cambio que precipite esos eventos que tanto anhelamos. 

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